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Los distintos tipos de arandelas son elementos de montaje que sirven para distribuir la carga de un tornillo o tuerca. Le invitamos a conocer sus aplicaciones.
Si planea hacer reparaciones en su casa, local o en otro espacio de trabajo, es indispensable que un día antes se cerciore de tener todo lo necesario en su caja de herramientas, pues bien dicen que el diablo se oculta en los detalles.
Con eso en mente, en esta ocasión abordaremos la importancia de esas piezas que podría olvidar fácilmente una vez, pero no más, pues resultan indispensables para distintos proyectos: hablamos de los distintos tipos de arandelas, también conocidas como “huachas”, y sus usos en la industria.
Pero vayamos punto por punto; en la definición de la RAE, una arandela es descrita como una “pieza generalmente circular, fina y perforada, que se usa para mantener apretados una tuerca o un tornillo, asegurar el cierre hermético de una junta o evitar el roce entre dos piezas.”
La diversidad de materiales ofrece una amplia gama de propiedades mecánicas, químicas y físicas. Como explicamos más adelante, la elección adecuada dependerá de las condiciones de trabajo y los requisitos específicos de cada aplicación:
Las arandelas de retención, o Seeger, son elementos circulares que, alojados en ranuras, proporcionan una sujeción axial o radial a componentes como engranajes y rodamientos.
Esta variante de arandela, caracterizada por sus dientes, incrementa la resistencia al aflojamiento en conexiones sujetas a vibraciones o movimientos cíclicos.
Su diseño circular y material elástico permiten a estas arandelas adaptarse a diferentes superficies y movimientos, creando un sello hermético y amortiguando vibraciones. Son ideales para aplicaciones como fontanería o maquinaria industrial.
Para asegurar una protección total contra la humedad, algunas arandelas incorporan un núcleo de goma. Estas son ideales para aplicaciones exteriores, como techos y estructuras metálicas, donde se utilizan tornillos autoperforantes.
Conocida como arandela plana, esta pieza circular básica se emplea universalmente para distribuir la presión y prevenir daños en los materiales.
Las arandelas de presión son perfectas para unir piezas roscadas, como tuercas y pernos, ya que distribuyen la fuerza de manera uniforme, evitando concentraciones de tensión.
La arandela grower, también llamada de Belleville o de resorte, tiene forma de copa y ejerce una fuerza constante gracias a su diseño cóncavo. Por su capacidad para mantener una tensión constante, la arandela Grower es esencial en entornos con fuertes vibraciones, como en vehículos o equipos industriales.
La combinación de ambas arandelas asegura una unión hermética, protegiendo los componentes internos y evitando la contaminación.
Pueden ser arandelas avellanadas, cuya forma cónica permite que los tornillos de cabeza plana se asienten perfectamente en los orificios. También pueden ser onduladas. Estas últimas se caracterizan por tener un diseño que permite una ligera flexión, actuando como un amortiguador para absorber pequeñas vibraciones o impactos.
Elaborados con caucho o plásticos aislantes, estos elementos evitan cortocircuitos al impedir el flujo de electricidad entre las partes metálicas.
El diseño con hombro de estas arandelas crea un punto de apoyo que evita el movimiento axial o rotatorio de las piezas, garantizando una fijación firme.
La ranura en forma de chaveta de estas arandelas permite un encaje preciso con otras piezas, evitando el movimiento rotatorio y asegurando una transmisión de par eficiente.
El material de nylon de estas arandelas las hace resistentes a ambientes húmedos y químicos, evitando la degradación de las piezas metálicas.
Estas arandelas de pequeño espesor son esenciales para lograr una alineación perfecta entre los componentes, lo cual es fundamental para mantener el funcionamiento óptimo y la durabilidad del sistema.
Su diseño incluye un reborde perimetral que incrementa el área de contacto, lo que permite una distribución más amplia de la carga aplicada, evitando concentraciones de presión.
Gracias a su forma, estas arandelas ofrecen una mayor superficie de contacto, lo que mejora la distribución de la carga y la estanqueidad de la unión.
Las arandelas metálicas, como las de latón, aluminio o acero inoxidable, son las más comunes. Su uso depende del material, que se elige según la aplicación y el ambiente.
Su diseño circular y plano, combinado con las propiedades del teflón, las hace ideales para aplicaciones donde se requiere una alta resistencia a la corrosión y una baja fricción.
Al incorporar un mecanismo de cuña, estas arandelas crean una fuerza de bloqueo que resiste las vibraciones y garantiza la estabilidad de las conexiones, incluso en condiciones exigentes.
Funcionan como separadores que mantienen un espacio constante entre las piezas rotativas, mejorando su rendimiento y prolongando su vida útil.
A lo largo de los años, los procesos de fabricación de arandelas han evolucionado para satisfacer las demandas de diversas industrias. Hoy en día, es posible producir arandelas con características muy precisas y tolerancias extremadamente estrechas.
Los distintos tipos de arandelas son elementos mecánicos que desempeñan un papel fundamental en la fijación de elementos mecánicos.
Al colocarse entre la cabeza de un tornillo o tuerca y la superficie, distribuyen la presión ejercida, evitando que se concentre en un punto y dañe el material.
Su versatilidad se debe a la amplia variedad de materiales y tamaños disponibles, lo que permite adaptarlas a diferentes necesidades y entornos.
Por ello, es importante contar con al menos un paquete de arandelas planas en la caja de herramientas y procurar que sean de la calidad inmejorable con que contamos en fábrica de resortes Rehisa. Búscanos y encuentra todo lo que necesitas para tus reparaciones. Contactanos al teléfono de atención directa en planta (76) 37860247.