El fosfatado es un procedimiento que se lleva a cabo sobre los metales como medida preventiva para luchar contra la corrosión y el consecuente deterioro que este fenómeno ocasiona a cualquier tipo de pieza metálica.

Hasta aquí, su utilidad para los resortes no podría estar mejor justificada, sin embargo, a estas alturas seguramente se estará preguntando en qué consiste exactamente este proceso y cómo puede beneficiarle el que se aplique en sus piezas. Pues bien, a continuación despejaremos estas y otras dudas.

Antes que nada, ¿cómo funciona el fosfatado?

Lo primero que hay que saber sobre este procedimiento químico es que comienza con una “limpieza” por medio de la cual se desengrasan las piezas a tratar en una solución de hierro, fosfatos ácidos de zinc o manganeso. En seguida, los objetos de metal son recubiertas con una capa de fosfatos que les aporta un alto nivel de resistencia a la corrosión.

Sin embargo, el que el tratamiento se lleve a cabo de la manera adecuada y los resultados que se obtengan dependerán de los siguientes aspectos:

  1. La temperatura con la que se esté trabajando.
  2. Las cualidades físicas de los metales que vayan a recibir este tratamiento.
  3. El nivel de concentración del recubrimiento elaborado a base de fosfatos.
  4. La preparación de la superficie.

Una vez previstas las condiciones óptimas para estos puntos y aplicada la solución, el siguiente paso es dar a las piezas un acabado estético que además contribuya a mantener el efecto anticorrosivo del tratamiento. Para ello, una buena opción es aplicarles una capa de pintura, dado que al hacerlo la protección se verá reforzada por la composición química del colorante.

De igual manera, se sabe que la aplicación de fosfatos –también denominada fosfatación– ofrece excelentes resultados cuando se emplea directamente como tratamiento para barnices, pinturas y esmaltes, gracias a que genera un efecto de protección reforzada. Además, proporciona a las piezas tratadas una mayor adherencia, otro efecto muy durable y conveniente para el bolsillo. Las soluciones de las que hemos hablado hasta aquí, se componen casi siempre de ácido fosfórico y se emplean para cubrir las piezas antes de pintarlas.

Teniendo en cuenta lo anterior, considere el fosfatado una opción ideal si lo que busca es maximizar la vida útil de sus piezas y la buena apariencia de las mismas. Para conseguir ambos beneficios, en Rehisa podemos ofrecerle este tratamiento para recubrir sus resortes. Para mayor información, escríbanos a ventas@rehisaresortes.com o comuníquese a los teléfonos 800 221 49 40 y 763 78 602 47.